Con una semana de trabajo ya transitada, Estudiantes comenzó a darle forma a una nueva temporada que tendrá como principal desafío el Torneo Pre-Federal 2026. Después de una Liga Federal en la que el equipo volvió a competir a nivel nacional, el Bata mantiene buena parte de aquella estructura, suma nuevas piezas y vuelve a confiar en un proyecto que tiene como premisa darle continuidad al trabajo realizado.

Al frente de este desafío continúa Mariano Iglesias, quien volverá a ocupar el lugar de entrenador y tendrá nuevamente la posibilidad de trabajar en casa, acompañado por Agustín “Huevo” Bianchi, con quien volverá a conformar la dupla técnica de entrenador y asistente que condujo al equipo durante la última Liga Federal.

Para Iglesias, la posibilidad de seguir trabajando junto a Bianchi es uno de los aspectos que hacen especial esta nueva etapa. “Muy lindo volver a compartir con un amigo y colega como el Huevo. Para mí es un privilegio, así que estoy muy contento de que podamos seguir laburando juntos acá, en casa”, destacó.

La continuidad del cuerpo técnico se suma a una de las principales decisiones de la institución para esta temporada: mantener buena parte de la base del equipo que disputó la última Liga Federal. A eso se agregan nombres que regresan al club, como Santiago Dilascio, y nuevas incorporaciones que buscarán potenciar al equipo.

En ese sentido, Iglesias destacó especialmente el significado que tiene volver a compartir el día a día con jugadores que, como él, tienen una historia profundamente ligada a Estudiantes.

“A mí me encanta estar acá adentro y estar con esa gente con la que uno creció. Es gente de la casa, es gente del club”, sostuvo.

Y profundizó sobre ese sentimiento que atraviesa al proyecto albinegro: “Si abrís una puerta acá y hay una reunión, hay dirigentes que fueron jugadores acá, de las menores. No importa el recorrido, si jugaron dos, tres, cuatro o diez años: son todos de la casa. Son los que vuelven. Nosotros volvemos a trabajar y hay gente que vuelve a devolverle al club desde otro lado”.

Para el entrenador, esa identidad es una de las características que distingue a Estudiantes y que se mantiene vigente más allá de las diferentes etapas deportivas. “Eso es lo lindo, es la esencia que tienen los clubes. En este país se lleva a flor de piel. No solamente somos hijos de esta casa, sino que es una cuestión de piel. Tenemos un sentimiento muy fuerte por el club”, afirmó.

Esa pertenencia también se refleja en la conformación del equipo. Iglesias se mostró “súper contento” por haber podido mantener la base y valoró especialmente la continuidad de Federico Marín y Federico Silveyra, dos jugadores que conoce y que considera importantes dentro de la estructura.

“Estoy súper contento de haber mantenido la base. De que puedan seguir Fede Marín y los dos Fede, porque Silveyra para nosotros es una ficha importante. Y ahora tenemos la chance, con una fichita más, de poder tenerlo dentro del roster de juego y no afuera como fue el torneo pasado, que tenía que ir rotando. Es un alivio y una alegría poder tenerlo de entrada”, explicó.

También destacó la renovación de Santiago Arese y el regreso de Dilascio, dos movimientos que permiten darle continuidad a una estructura que ya conoce la metodología de trabajo y los objetivos del cuerpo técnico.

“La idea de haber armado y sostenido la base es no llegar a un final de temporada y volver a empezar de cero, sino arrancar ya con el 70 por ciento”, resumió.

En esa construcción, el entrenador también hizo especial hincapié en el trabajo de quienes están detrás del proyecto. La dirigencia y la Subcomisión de Básquet fueron protagonistas de una planificación que permitió sostener la estructura y concretar las nuevas incorporaciones.

“La Comisión hizo un laburo muy serio, muy profesional. La verdad que están al nivel de otra competencia. Son dirigentes ad honorem que lo hacen por el club y para el club, y es un placer poder trabajar con ellos”, destacó Iglesias.

La nueva competencia también tendrá un atractivo particular para el básquet de la ciudad. Con Estudiantes, Racing y Pueblo Nuevo compartiendo categoría, Olavarría tendrá nuevamente varios representantes en un torneo nacional y habrá encuentros que seguramente generarán una atención especial.

Para Iglesias, la presencia de tres equipos olavarrienses es una noticia positiva. “Está buenísimo. Primero por una cuestión económica y de planificación, pero para el básquet de Olavarría está buenísimo. Tres equipos jugando en la misma categoría y uno de esos cruces con el clásico tiene un condimento extra”, señaló.

Incluso el entrenador encontró un paralelismo con sus primeros años como jugador, cuando Estudiantes disputaba el Provincial de Clubes y compartía competencia con Pueblo Nuevo.

“Me remonta un poco cuando nosotros empezamos en el Provincial de Clubes. Yo era jugador todavía. Estaba ahí y también jugaba Pueblo Nuevo. Me acuerdo que salimos campeones y en la primera fecha perdimos con Pueblo Nuevo. Y después salimos campeones”, recordó.

Más allá de los resultados particulares, Iglesias entiende que tener tres equipos de la ciudad en una competencia de este nivel también habla del crecimiento del básquet local. “Esto dice mucho de que en alguna de las cosas se están haciendo bien. Porque teniendo, más allá de que la categoría es preferencial, habla bien del básquet olavarriense”, consideró.

A la hora de pensar en los clásicos, el entrenador no se detiene demasiado en el momento en que puedan aparecer en el calendario. “Yo esas cosas no les doy demasiada importancia. Tenés que jugar contra todos. En algún momento te tenés que enfrentar. Para mí todos los partidos son iguales”, aseguró.

Aunque también reconoce el atractivo que generan para el público: “Como espectáculo tiene un movimiento más por fuera. Si ganás, te llevás dos puntos y si perdés, te llevás uno. Pero es un folclore distinto y le da un colorcito y cierto valor al torneo”.

En lo estrictamente deportivo, Estudiantes afrontará el Pre-Federal con un objetivo concreto y ambicioso. Después de haber sostenido la base del equipo anterior y de sumar nuevas piezas, Iglesias fue claro al momento de hablar de las expectativas.

“Nosotros vamos por la clasificación directa como objetivo principal”, afirmó.

Y explicó que esa meta está directamente relacionada con las decisiones tomadas durante el armado del plantel: “La idea de haber armado y sostenido la base es jugar ahí arriba, pelear ahí arriba todo el tiempo. Si nosotros logramos afrontar el torneo con el equipo completo, no tengo duda de que eso lo podemos conseguir”.

Pero más allá de los nombres, los objetivos y la competencia, la charla con Iglesias también dejó espacio para una mirada mucho más personal. El entrenador recordó sus primeros años en Estudiantes, cuando todavía formaba parte de las categorías menores y observaba con admiración a quienes integraban el equipo profesional.

“Para mí es un disfrute total. Yo entrenaba acá, en una categoría del básquet menor, y cuando terminábamos los que venían eran los de la Liga. Era una locura. Yo los veía”, recordó.

Entre aquellos jugadores estaba Federico Marín, a quien veía entrenar cuando todavía era juvenil. También aparecen en sus recuerdos figuras como Richard Moyano y Jorge “Lobo” Fernández, referentes que marcaron su formación.

“Me pasó con Richard también. Fue un padrino de muchos de los que jugamos acá en el club. Me pasó también con el Lobo, haber tenido un ídolo como él y después haber podido trabajar juntos fue algo grandioso”, contó.

Hoy, Iglesias tiene la posibilidad de compartir el día a día con algunos de aquellos nombres que alguna vez observó desde afuera.

“Jugás con gente que hizo historia. No solo de tu club, sino del básquet nacional. Entonces es un disfrute total”, expresó.

En ese sentido, destacó especialmente el regreso de Santiago Dilascio y la posibilidad de trabajar junto a un jugador que conoce desde sus primeros años en las categorías formativas.

“Es un disfrute hacer esto con monstruos como Santi también, un jugador del calibre de Santiago. Es increíble”, afirmó.

Pero también encuentra un valor especial en compartir esta etapa con otros jugadores con los que construyó una amistad desde muy chicos.

“También es un disfrute hacerlo con otros jugadores que conocemos desde muy chiquitos. Es compartir una pasión con amistades”, señaló.

Así, Mariano Iglesias transita una nueva temporada al frente del Bata, acompañado nuevamente por Agustín Bianchi, con una base que se mantiene, jugadores identificados con la institución, nuevas incorporaciones y un objetivo deportivo definido.

Pero también lo hace desde un lugar que excede la función de entrenador. Iglesias es parte de la historia reciente de Estudiantes y vuelve a trabajar en el club que considera su casa, rodeado de jugadores, dirigentes y compañeros con quienes comparte mucho más que una camiseta.

El desafío está en marcha. El Pre-Federal ya espera y Estudiantes comenzó a construir el camino con una idea clara: mantener lo construido, potenciar el equipo y volver a pelear arriba.

El Pre-Federal ya está en marcha. Y Estudiantes también.