
El Club Atlético Estudiantes continúa jerarquizando su plantel de cara a la próxima Liga Federal de Básquet y confirma una noticia de enorme valor deportivo y simbólico: Federico Marín seguirá siendo parte del equipo y se convierte en el último refuerzo del albinegro para la competencia nacional.
Olavarriense por adopción y de profundo arraigo con la institución, Marín vuelve a decir presente en el club que lo vio crecer en la elite del básquet argentino, reafirmando un vínculo que trasciende lo deportivo. Su regreso definitivo a Estudiantes no fue casual: responde a una promesa personal realizada a “Richard” Moyano, histórico utilero albinegro, y a un amor genuino por la camiseta que lo llevó incluso a rechazar ofertas de Liga Nacional y Liga Argentina para ser parte activa de este proyecto.
A sus 42 años, Federico Marín es sinónimo de trayectoria, vigencia y compromiso. Con más de 25 temporadas como profesional y siendo uno de los jugadores con más partidos disputados en la historia de la Liga Nacional, el experimentado alero vuelve a ser pieza clave en un Estudiantes que apuesta a recuperar protagonismo en el plano nacional.
Pero esta etapa tendrá un condimento especial e inolvidable: Federico compartirá equipo con su hijo Luca Marín, quien integrará el plantel como ficha Juvenil. Luca atraviesa un gran presente en las Formativas albinegras y en las selecciones de Olavarría, y juntos vivirán una experiencia única con la camiseta que ambos sienten como propia.
“Estoy muy contento y feliz de poder estar una temporada más vistiendo esta camiseta que tanto quiero. Poder compartir equipo con mi hijo es un gusto que me quería dar antes de retirarme, se lo había prometido. Lo tomo como un premio que me da el básquet y la vida: disfrutar el día a día junto a él no tiene precio”, expresó Marín, emocionado.
En ese sentido, remarcó que más allá de lo competitivo, lo que más disfruta hoy es el proceso diario: “Ir al club, entrenar y poder transmitirle mi conocimiento, no solo a mi hijo sino también a los más jóvenes, es algo que realmente valoro muchísimo”.
El compromiso de Federico Marín con Estudiantes va mucho más allá de lo que ocurre dentro de la cancha. En estos años fue uno de los pilares fundamentales en la reconstrucción del básquet profesional del club, participando activamente en el armado del proyecto, generando contactos, colaborando en la llegada de jugadores y acompañando la conformación de un grupo de trabajo dirigencial sólido y enfocado.
“Estoy muy ilusionado con lo que se está logrando. Hay que sacarse el sombrero y agradecer el enorme esfuerzo que hace cada integrante de la nueva comisión de básquet profesional. Fue la parte más difícil del proceso: cuando llegué prácticamente no había estructura, y con trabajo honesto, silencioso y dando pequeños pasos, hoy podemos decir que hay un grupo dirigencial completo, con roles claros y gente comprometida”, señaló.
En esa construcción colectiva, Marín destacó la importancia de rodearse de experiencia: “Por eso se buscó sumar jugadores con recorrido y profesionalismo, como Santiago Arese, Adriano Maretto y otros, que puedan aportar no solo al equipo del Federal, sino también al crecimiento de los más jóvenes”.
Otro de los ejes centrales del proyecto es el regreso de Mariano Iglesias como entrenador, un hombre de la casa que encabeza esta nueva etapa desde el banco. “Mariano es joven, tiene muchas ganas de trabajar y conocimiento. Creemos en los procesos, no en los resultados inmediatos. Nada se construye de un día para el otro, y confiamos en darle el tiempo necesario para plasmar su idea”, explicó Marín, sin dejar de agradecer el trabajo realizado por Mauricio Beltramella durante los últimos años.
Finalmente, el “Pájaro” subrayó uno de los conceptos que atraviesa todo el proyecto: la cultura de trabajo. “No se trata solo del básquet profesional, sino de generar una identidad que baje a las inferiores. Somos el espejo de los más chicos y tenemos que profesionalizar la estructura del día a día. Eso no siempre se ve en un partido de 40 minutos, pero a la larga es lo que te lleva al lugar al que todos soñamos llegar”.
Con su continuidad, Estudiantes no solo suma jerarquía deportiva: reafirma un liderazgo claro, comprometido y coherente con la identidad del club. Federico Marín es presente, historia y futuro. Dentro de la cancha aporta experiencia y calidad; fuera de ella, empuja, construye y guía. Como un verdadero capitán de este barco, Fede eligió quedarse, creer y trabajar para que Estudiantes vuelva a ocupar el lugar que merece. Bienvenido a casa, una vez más.

